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Historia de Jerusalén

Jerusalén es única entre todas las ciudades del mundo por su asociación con las tres grandes religiones. Es la herencia espiritual y religiosa para la mitad de la humanidad, sagrada para un mil millones de cristianos, sagrada para casi un número semejante de musulmanes y sagrada para catorce millones de judíos.

Por su profundo significado religioso, Jerusalén ha sido el escenario de muchos eventos dramáticos y la causa de muchas guerras durante los treinta y ocho siglos de existencia. Ella sufrió veinte asedios, cambió de manos veinticinco veces, fue destruída diecisiete veces, y sus habitantes fueron masacrados en varias ocasiones.

Jerusalén fue fundada por los Cananeos en el siglo XVIII a.C. y fue habitada por los Jebuseos, un sub-grupo Cananeo. Ella continuó siendo ciudad Cananea por 800 años. Al rededor del año 1,000 a.C. fue capturada por David quién se proclamó rey de los israelíes y fundó el Reino de Judea.

Los Cananeos son los más antiguos habitantes de Palestina y son concebidos por haberse establecido en este país cerca de 3,000 años A.C., los Cananeos y los Philistines son los progenitores de los Palestinos de hoy. Los Cananeos dieron a Palestina su nombre bíblico de “la tierra de Canaán” y los Philistines le dieron a ella su nombre Palestina.

Además de los Cananeos y los Philistines, tiene un tercer pueblo cuya historia estuvo enlazada con Palestina: el Israelita, distinto de los Cananeos, ellos no eran indígenas de Palestina, pero llegaron al país cerca del año 1,200 A.C. después de su largo éxodo de Egipto. Estos no masacraron a los Cananeos, ni tampoco los desalojaron de sus tierras y ciudades, pudieron coexistir juntos. El Profesor Martin North observa que los israelitas no hicieron espacio para sí por la conquista o por la destrucción de las ciudades Cananeas.

Ellos se establecieron en regiones no ocupadas y no desplazaron a los habitantes originales. Por cerca de doscientos años los Israelitas vivieron como las Doce Tribus de Israel y fueron gobernados por los Patriarcas.

Es importante no confundir a los Israelitas Bíblicos con los israelíes de hoy. Los judíos quienes, bajo el impulso Sionista, emigraron hacia Palestina durante la última parte del Siglo XIX y el mandato británico o después del establecimiento del Estado de Israel no son los descendientes de los Israelitas Bíblicos. Los historiadores Judíos confirman que los Judíos de origen palestino constituyen una pequeña minoría y que los que vinieron para Palestina en nuestros tiempos son convertidos al judaísmo de diversas razas y regiones del mundo y no poseen lazos raciales con los Israelitas.

No es posible, ni tampoco de mucha pertinencia a tratar en esta introducción con la historia turbulenta y variada de los Israelitas durante el milenio que precedió nuestra era que comenzó en el año 1,000 a.C. con la captura de Jerusalén y el establecimiento del Reino de Judea, vió su destrucción 73 años más tarde y testimonió las sucesivas conquistas de Palestina por los Babilonios, los Persas, los Griegos y los Romanos. La presencia de los Israelitas en Palestina llegó finalmente a su fin con su deportación por los Romanos siguiendo sus revueltas en 66-70 y 132-135 de nuestra era. El Templo y Jerusalén fueron destruídos y los Judíos fueron asesinados o expulsados y se dispersaron en los cuatro rincones del mundo. Cuando la nueva ciudad de Jerusalén fue reconstruída por el Emperador Romano Hadrian (Adriano) después de 135 de nuestra era, se le dió el nombre de Aelia Capitolina y se expidió un decreto que prohibió bajo la pena de muerte la presencia de los Judíos en la ciudad. Pero a pesar de haber abrogado la prohibición, muy pocos Judíos vivían en Jerusalén. En 1267 un Rabino Español, Moise Ben Nahman, encontró dos Judíos en Jerusalén.

Durante los siguientes siglos ya había un número pequeño de Judíos en Palestina. Como consecuencia de la persecución de los Judíos en Europa Occidental y su expulsión de España (1492) y Portugal (1496), algunos de ellos buscaron refugio en Palestina y en otros países Mediterráneos. Por eso algunos judíos llegaron a vivir en Jerusalén. De acuerdo con Rappoport, ya había 70 familias Judías en Jerusalén en 1,488, 200 familias en 1945 y 1,500 familias en 1521.

Luego de los siguientes Pogroms Rusos de 1881-1882, un número de Judíos emigraron a Palestina y se establecieron en Tiberias, Safad y Jerusalén. En el final de la Primera Guerra Mundial, en 1917, la población Judía de Jerusalén constaba de 30,000.

Viendo en perspectiva a los Sucesivos Gobiernos de Jerusalén, observamos que la ciudad fue gobernada por los Cananeos durante 1,800 años; por los Israelitas del año 1,000 a.C. al año 587 d.C. , cerca de 400 años; por los paganos (Babilonios, Persas, Macedonios, Romanos) -a excepción del periodo de la revuelta de los Maccabeos- durante nueve siglos; 324 a 614, 628 a 638, 1099 hasta 1187 y 1229 a 1239 durante 4 siglos; por los Musulmanes (Arabes y Turcos) desde 638-1099, 1187-1229 y 1239-1917 por cási doce siglos.

Si examinamos como los Palestinos pasaron durante todas esas vicisitudes encontramos que ellos sobrevivieron a todas ellas hasta 1948. Ellos vivieron en Jerusalén desde su fundación por sus progenitores. Se quedaron en ella durante sucesivas invasiones y sobrevivieron muchas masacres.

Debe observarse que la Conquista Musulmana de Jerusalén en el Siglo VII no provocó cambio demográfico y Colonización por parte de los Conquistadores. Esta última Conquista fue de un número reducido y ellos estuvieron interesados solamente en establecer su dominio y su religión sobre la Población Conquistada. Los Arabes son un Pueblo Pre-Islámico que vivía en varias regiones del Medio Oriente, incluyendo Palestina, antes de la llegada del Cristianismo y el Islam.

Ellos poseían la misma lengua, hábitos y costumbres, aunque pertenecieran a diferentes religiones. En el tiempo de la Conquista Musulmana, los habitantes de Jerusalén tanto como del resto de Palestina eran todos Cristianos, o mas precisamente Árabes Cristianos. Después de la Conquista, algunos fueron convertidos al Islam, otros conservaron su fé hasta hoy.

Igualmente, la transición del Gobierno Árabe al Turco en 1517 no hubo cambio demográfico, a excepción de un cambio de administración. Los Turcos no Colonizaron Jerusalén o cualquier parte de Palestina y la población continuó básicamente Árabe. La Conquista Turca entonces no alteró el carácter de Jerusalén que se volvió totalmente Árabe después de la deportación de los Judíos de Jerusalén por los Romanos con una predominación de las Arabes Cristianos hasta el siglo VII. Y de ahí en adelante con una predominación por los Árabes Musulmanes.

El carácter Árabe de Jerusalén continuó durante 1,800 años hasta el fin de la Primera Guerra Mundial y su ocupación por el Ejército Británico en 1917.

El carácter Árabe de Jerusalén de cualquier manera, empezó a cambiar durante el mandato Británico que se le otorgó en 1922 a Gran Bretaña por la Liga de las Naciones para administrar a Palestina, después de su separación de Turquía al final de la Primera Guerra Mundial. El mandato fue concebido por el Artículo 22 del Convenio de la Liga de las Naciones para el bienestar y desarrollo de ciertas naciones, incluído el Pueblo de Palestina; y fue con el propósito de asistirlos y conducirlos a la completa independencia. Como resultado de los esfuerzos Sionistas, de cualquier modo, la promesa hecha por el Gobierno Británico a los Judíos Sionistas el 2 de noviembre de 1917 para el establecimiento de un hogar nacional Judío en Palestina -que es conocida la Declaración Balfour- fue incorporada como otro objetivo del mandato. En apoyo de tal meta éste proporcionó medidas necesarias para la inmigración Judía a Palestina. Esto se hizo contra la voluntad y deseos de los habitantes originales de Palestina. Como el resto de Palestina, la demografía de Jerusalén se alteró por la masiva inmigración que el Gobierno Británico forzó contra la voluntad y a pesar de las protestas de los habitantes originales. Entre 1917 y 1948 cuando el mandato llegó a su fin el número de Judíos se triplicó, subiendo de 30,000 a 100,000.

En 1947 un importante desarrollo ocurrió. Infestado por las demandas Judías para la abrogación de las restricciones que fueron impuestas por la Carta Blanca del Gobierno Británico en 1939 (Informe Oficial) que limitó la inmigración Judía para 75,000 personas durante 5 años y ofreció la concesión a Palestina de su independencia después de 10 años, y agotado por los ataques terroristas Sionistas, el Gobierno Británico dirigió a las Naciones Unidas la Cuestión del futuro Gobierno de Palestina.

La Asamblea General de la ONU consideró la Cuestión de Palestina en dos Sesiones en 1947, una resolución que fue patrocinada por el Gobierno de los Estados Unidos Americanos y su adopción influenciada grandemente por el Presidente Harry Truman. Esta resolución llamó a la terminación del mandato Británico, la Partición de Palestina en dos estados, uno Arabe y otro Judío y el establecimiento de Jerusalén y sus entornos, incluyendo Belén y Betania, como “Corpus Separatum” (Cuerpo Separado), que se colocaría bajo un régimen especial internacional y sería administrado por un “Trusteeship Council” (Consejo Fideicomiso) en nombre de la ONU.

El 14 de mayo de 1948 los Judíos proclamaron el Estado de Israel substancialmente bajo la resolución de la Partición de las Naciones Unidas. Pero, en realidad, el Estado que emergió no respetó la cláusula de la resolución geográficamente y en otras cosas, y durante la guerra que surgió entre Israel y los Estados Árabes, Israel asedió Jerusalén Moderna como también el 80% del territorio de Palestina, incluyendo la mayoría del área señalada para el establecimiento del Estado Árabe, también desalojó a todos los habitantes Árabes de Jerusalén Moderna y la mayoría de los habitantes Árabes de Palestina.